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Residencia activa en Andorra: requisitos, trámites y fiscalidad

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Andorra atrae cada año a más empresarios, consultores y trabajadores francófonos, atraídos por su fiscalidad, su seguridad y su calidad de vida. Entre los distintos tipos de residencia, la residencia activa es la vía más utilizada para establecerse de forma permanente en el principado y ejercer allí una actividad profesional, a diferencia de la residencia pasiva, reservada a personas que disponen de un capital importante y que no realizan ninguna actividad económica en el país. En este artículo, detallaremos los requisitos para obtenerla, los trámites, el coste real de este estatus, su régimen fiscal y las diferencias con respecto a la residencia pasiva.

¿Qué es la residencia activa en Andorra?

La residencia activa es la condición que se concede a las personas que ejercen efectivamente una actividad profesional en el territorio andorrano y residen en él de forma permanente, a diferencia de la residencia pasiva, que permite vivir en Andorra sin trabajar en el país a cambio de una inversión financiera considerable. Abarca dos situaciones: la residencia activa por cuenta ajena, para las personas que disponen de un contrato de trabajo con una empresa andorrana, y la residencia activa por cuenta propia, destinada a los empresarios y profesionales liberales que dirigen su propia estructura. Este segundo caso concentra la mayoría de las solicitudes, especialmente entre los creadores de contenidos, consultores, operadores bursátiles y profesionales del sector digital que no disponen ni de una oferta de empleo ni del capital necesario para la residencia pasiva andorrana.

Residencia activa como trabajador por cuenta ajena: requisitos y trámites

La residencia activa por cuenta ajena se aplica a las personas contratadas por una empresa andorrana en el marco de un contrato de trabajo. Es la vía más sencilla desde el punto de vista administrativo, ya que parte de los trámites corren a cargo del empleador, quien da de alta al empleado en la Caixa Andorrana de Seguretat Social (CASS) desde el momento en que este se incorpora al puesto, con una cotización compartida entre ambas partes. El solicitante debe establecer su residencia permanente en Andorra y presentar los documentos de identidad, un certificado de antecedentes penales, un justificante de alojamiento y un certificado de estado civil. Este régimen, menos costoso que la residencia por cuenta propia, ya que no requiere ni la constitución de una sociedad ni el depósito de una fianza, está supeditado a la obtención previa de un contrato de trabajo.

Residencia activa para emprendedores

La residencia activa para emprendedores, a veces denominada «residencia de autónomo», es la vía preferida por los emprendedores que crean o adquieren una empresa andorrana. El solicitante debe poseer más del 34 % del capital social de la sociedad —umbral establecido por la Ley 2/2026, que modifica la Ley de Inmigración Cualificada 9/2012— y ocupar un cargo en el órgano de administración. También se exige una residencia efectiva de al menos 183 días al año, así como estar afiliado a la CASS como autónomo y acreditar que se dispone de una vivienda.

La condición más determinante sigue siendo el pago a la Autoridad Financiera de Andorra (AFA) de una cantidad de 50 000 €. Desde la Llei 2/2026, este depósito es definitivo y no reembolsable, salvo en caso de denegación de la autorización inicial, mientras que anteriormente podía devolverse en caso de salida del país. Existe una exención para las empresas pertenecientes a la economía digital, la innovación o el emprendimiento tecnológico de alto valor añadido, así como para los proyectos seleccionados por una entidad previamente reconocida por el Gobierno andorrano a tal efecto. Esta calificación no es automática y se ajusta a criterios definidos reglamentariamente.

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Pasos para solicitar la residencia activa

El procedimiento para obtener la residencia activa por cuenta propia sigue un proceso estructurado desde la reforma de 2026. El primer paso consiste en solicitar una autorización de inmigración ante el Servei d'Immigració, requisito previo obligatorio antes de iniciar los trámites para la creación de una empresa o el reconocimiento de una profesión cualificada. Esta solicitud abre un plazo determinado para completar el expediente: tres meses para las profesiones cualificadas y seis meses para los creadores de empresas. Transcurrido este plazo, la solicitud queda anulada.

A continuación, se procede a la constitución de la sociedad, con la obtención de la autorización de inversión extranjera, y posteriormente a la presentación del expediente completo: pasaporte con apostilla o legalizado, certificado de antecedentes penales, currículum vítae, justificante de alojamiento, certificado de estado civil y consentimiento para someterse a los exámenes médicos. A continuación, se realiza el pago de la fianza a la AFA y la afiliación a la CASS. Una vez concedida la autorización, el solicitante debe inscribirse en el Comú de la parroquia de residencia en un plazo de tres meses y acreditar que la sociedad dispone de un negocio debidamente registrado y en activo.

Fiscalidad de la residencia activa en Andorra

Uno de los principales atractivos de la residencia activa reside en el régimen fiscal andorrano, notablemente más favorable que el de Francia o España. El residente activo pasa a ser residente fiscal andorrano siempre que permanezca más de 183 días al año en el país. El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) se basa en una escala progresiva de tres tramos: exención hasta 24 000 €, tipo del 5 % entre 24 001 € y 40 000 €, y tipo del 10 % a partir de ahí, siendo este el límite máximo del IRPF. Además, los dividendos pagados por una sociedad andorrana a un residente fiscal andorrano se benefician de una exención del IRPF en el régimen estándar. Para los empresarios, el impuesto de sociedades (IS) asciende al 10 %, un tipo sensiblemente inferior al que se aplica en Francia o en España.

Para los residentes activos de nacionalidad francesa, el convenio fiscal firmado entre Francia y Andorra permite evitar la doble imposición sobre los mismos ingresos, repartiendo el derecho a gravar entre ambos Estados en función de la naturaleza de los ingresos percibidos. Asimismo, establece obligaciones declarativas específicas en Francia para las personas que hayan trasladado su residencia fiscal a Andorra, especialmente durante los primeros años tras la marcha. Se recomienda realizar un análisis personalizado antes de cualquier traslado, ya que las normas varían en función del perfil profesional y patrimonial del solicitante.

Ventajas de la residencia activa en Andorra

La residencia activa ofrece varias ventajas concretas: un IRPF con un tipo máximo del 10 % y un IS del 10 %, niveles claramente inferiores a los de la mayoría de los países vecinos, así como una cobertura sanitaria y de jubilación reconocida a través de la CASS, con acuerdos de coordinación con los sistemas francés y español. La reagrupación familiar constituye otra ventaja: de conformidad con la Ley 9/2012, la concesión de autorizaciones de reagrupación familiar no está supeditada a ningún criterio de nacionalidad y no puede denegarse por falta de plazas. La calidad de vida y la proximidad a Toulouse, a España y a los Pirineos también atraen a numerosos solicitantes.

Residencia activa frente a residencia pasiva: ¿qué diferencias hay?

La elección entre residencia activa y residencia pasiva depende del proyecto de vida y de la situación económica del solicitante.

Residencia activa frente a residencia pasiva
Criterio Residencia activa Vivienda pasiva
Público objetivo Empresarios, autónomos, trabajadores por cuenta ajena Pensionistas, jubilados, inversores
Actividad profesional en Andorra Autorizada y obligatoria No autorizada en el territorio
Capital o inversión necesaria Ingreso de 50 000 € en la AFA (cuenta propia) Inversión mínima de 1 000 000 € en activos andorranos
Tiempo mínimo de permanencia 183 días al año 90 días al año
Participación social Más del 34 % del capital social No aplicable
Normativa fiscal aplicable IRPF hasta el 10 %, IS al 10 % IRPF aplicable en función de los ingresos mundiales

La residencia activa se perfila como la opción más adecuada para ejercer una actividad profesional efectiva en Andorra sin necesidad de disponer de un capital muy elevado, mientras que la residencia pasiva se adapta mejor a aquellos perfiles que cuentan con un patrimonio considerable y que no desean trabajar ni dirigir una empresa en el territorio.

¿Cuánto cuesta la residencia activa en Andorra?

El coste total de la residencia activa varía en función de la opción elegida. En el caso de un contrato de trabajo, los gastos se limitan a los trámites personales, sin que se exija ningún depósito por parte del trabajador. En el caso de la residencia por cuenta propia, el coste se desglosa en varias partidas.

Coste de la residencia activa por cuenta propia
Partida de gastos Importe orientativo
Presentación ante la Autoridad Financiera de Andorra (AFA) 50 000 €, noreembolsables, salvo exención por economía digital
Constitución de la sociedad andorrana Varía en función de la forma jurídica y del tipo de acompañamiento elegido
Cuota mensual de la CASS (cuenta propia) El 22 % de la base de referencia (salario medio andorrano), con tramos que van del 25 % al 137,5 %
Alojamiento en Andorra Coste del alquiler o de la compra, que varía según la parroquia
Asesoramiento jurídico y contable Varía según el proveedor

La cotización a la CASS para un autónomo no es una cantidad fija: depende del salario medio andorrano del año anterior y del tramo elegido, entre el 25 % y el 137,5 % de dicha base. En el caso de una cotización completa, el importe oscila entre 500 y 590 € al mes, pero un empresario que inicie su actividad puede, bajo ciertas condiciones, optar por una base reducida durante el primer año.

Obligaciones y renovación del permiso

La primera autorización de residencia activa por cuenta propia se concede por un período de un año, renovable tres veces por períodos de dos años y, a partir de los primeros siete años, por períodos de diez años, salvo que exista un acuerdo bilateral específico. El mantenimiento de este estatus se basa en dos obligaciones acumulativas: la residencia efectiva de 183 días al año, verificable por las autoridades en el momento de la renovación, y la justificación de una actividad económica real de la empresa. En caso de que se deniegue la renovación en dos ocasiones, el titular no podrá presentar una nueva solicitud hasta que haya transcurrido un plazo de doce meses. Este mismo plazo se aplica en caso de desistimiento de una solicitud en trámite, o cuando el titular solicite su baja voluntaria del país (baixa voluntaria del Principat).

Errores frecuentes sobre la residencia activa

Hay varios errores que se repiten con frecuencia entre los solicitantes de la residencia activa. El primero consiste en subestimar el requisito de que la actividad económica tenga un contenido real: una sociedad sin actividad comercial registrada ni actividad efectiva expone a su director a que se le deniegue la renovación. El segundo se refiere al calendario de la reserva previa, cuyos plazos de tres o seis meses son estrictos. El tercero consiste en descuidar las obligaciones de declaración que persisten en el país de origen tras el traslado de la residencia fiscal a Andorra. Por último, recurrir a asesores no cualificados para la constitución de la sociedad conlleva riesgos jurídicos y fiscales.

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¿Estás pensando en mudarte al extranjero?

La residencia activa sigue siendo la vía más utilizada para vivir y trabajar legalmente, ya sea mediante un contrato de trabajo o mediante la creación de una sociedad en Andorra. Aunque las condiciones se han endurecido con las recientes reformas —en particular, el carácter ahora definitivo del depósito de 50 000 € para los autónomos—, este estatus sigue ofreciendo ventajas sólidas: un régimen fiscal controlado, una cobertura social reconocida y facilidades para la reagrupación familiar. Un asesoramiento personalizado permite anticiparse a los trámites y evitar los errores más costosos.

Preguntas frecuentes

La residencia activa permite y exige el ejercicio de una actividad profesional efectiva en Andorra, ya sea mediante un empleo por cuenta ajena o la dirección de una empresa, mientras que la residencia pasiva prohíbe cualquier actividad económica en el territorio y se basa en una inversión financiera considerable.

En el caso de la residencia activa por cuenta propia, el coste principal corresponde al depósito de 50 000 € que se abona a la Autoridad Financiera de Andorra, al que hay que sumar los gastos de constitución de la sociedad, la cuota mensual a la CASS y el alojamiento. La residencia activa por cuenta ajena, en cambio, no implica ningún depósito financiero.

Sí. Se puede revocar o denegar su renovación si el titular deja de cumplir los requisitos exigidos, en particular la falta de residencia efectiva durante 183 días al año o la falta de actividad económica real de la empresa. Una segunda denegación de renovación conlleva un plazo de carencia de doce meses antes de poder presentar una nueva solicitud.

La residencia activa constituye un paso hacia una posible naturalización, pero la obtención de la nacionalidad andorrana está sujeta a condiciones distintas y a plazos de residencia continuada mucho más largos, regulados por una normativa específica.

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